miércoles, 24 de agosto de 2011

ESCRITO SOBRE PROCESOS JUVENILES EN POPULAR DOS

un poco empolvado el blog, lo cual no quiere decir que no nos movamos, sino que al hacer tanto se olvida un poco el espacio, pero aca va un escrito realizado por wilfer arango, integrante del grupo construyendo futuro, una reflexion y planteamientos que es urgente que debatamos, pues postula elementos demasiado interesantes, sobre todo en las acciones en el territorio. es valioso que lxs integrantes de los procesos reflexionemos y escribamos sobre nuestro caminar



MOVIMIENTOS JUVENILES


COMUNA 1


Son grupos colectivos que se expresan mediante la cultura, recreación y actividades de crecimiento personal. Estas organizaciones sociales juveniles se ven afectadas por la exclusión en La participación política comunal generada por organizaciones fuertemente reconocidas y constituidas, por líderes y lideresas con más experiencias, y la principal debilidad de estas organizaciones juveniles es el poco conocimiento de gestión y de no poseer un reconocimiento legal constituido como otros entes principales de los barrios. Si bien en la zona nororiental a mejorado la incidencia política de la juventud, la dependencia es un problema en este proceso de crecimiento participativo, porque se mira como referente un solo líder joven y los otros solo esperan que lleguen cosas materiales, y no hay una propuesta clara de reconocimiento total de la comunidad, una voluntad que indique que el proponer e innovar ideas no es solo de un joven si no de muchos. La personificación territorial que ejerce cada líder joven en

el contexto de la comuna es important


e para buscar por medio de una autogestión regulada recursos que los vinculen más con las organizaciones sociales, las organizaciones democráticas constituidas del barrio tienden a ser muy llevadas por intereses comunes y no colectivos, esto conlleva el miedo a que jóvenes hagan parte de una nueva política y este es el principal caso por el que las JAL, JAC Y COORPORACIONES DEL BARRIO, excluyen a estos nuevos liderazgos, los jóvenes insisten en cambiar la politiquería o clientelismo por un trabajo desde la innovación y crecimiento personal ;este es un pequeño comentario de un líder joven de la comuna 1 “ no somos solo un grupo de pelaos que estamos por recocha, nuestro fin es vincularnos a las políticas de cada barrio de la comuna 1 .(Jonathan Piedrahita líder juvenil corporación convivamos)” .

Los jóvenes por medio del proyecto presupuesto partici


pativo fondo a la educación superior, han logrado tener mas bases profesionales en las decisiones de la comuna, asi logrando romper los paradigmas impuestos por los lideres antiguos, las mujeres también han sido fundamentales para el desarrollo del contexto comunal, grupos como : mujerer joven y vida corporación de madres de cabeza de hogar, estás priorizan la mujer joven como elemento de organización y de primicia importante para los nuevos proyectos, y la otra organización da como eje principal proyectos liderados por madres de familia; otro ejemplo de la importancia de las mujeres en el barrio son las actuales ediles de la JAL ,que son conformados por 7 personas naturales o jurídicas elegidas por voto popular y la cual las mujeres ocupan 3 de esos cargos. MARGARITA ECHEVERRI, ROSALBINA GOMEZ, LUCELLY PEREZ.

Los grupos juveniles que se fomentan con la lúdica, animación barrial y c

omunal, buscan apropiarse de territorios para generar que otros jóvenes se animen y se vinculen a los procesos de crecimiento territorial, la gran dificultad de la apropiación de estos espacios es el conflicto armado que implica el abandono inmediato de lugares como, parques, canchas que son fundamentales para el desarrollo y esparcimiento de la juventud. La heterogeneidad es parte fundamental de las redes sociales del barrio, pero muchas veces se ve afectada por los síntomas de fronteras territoriales, este es el caso del grupo construyendo futuro del popular 2, que aparecen ser organización de la comuna 1 pero le queda mas cerca la comuna 2 “ somos un grupo de jóvenes abandonados prácticamente en la comuna 1 y no nos podemos vincular a la comuna 2 porq

ue nos exigen un nuevo lugar de encuentro que es casi imposible (Wilfer Arango líder )” . si bien la articulación de estos grupos es buena, no todos cuentan con la misma ayuda de recursos y eso se debe a la gestión de lideres pensando solo en zona propia

y no en toda la comuna, los grupos armados no siempre son negativos en el momento de actividades barriales pues generan ayuda de orden y muchas veces de viáticos para las personas .” el día del niño nos colaboraron mucho , eran riendo y gozando con lo que les mostrábamos y ofrecíamos a la comunidad en esta celebración súper importante Laura Rodríguez ; integrante grupo juvenil”. La vinculación de grupos armados y juveniles puede ser muy heterogénea en momentos de celebraciones importantes en la zona.

GRUPOS JUVENILES BARRIO POPULAR 2

La comuna 1 se di

stingue notablemente en cualquier lugar por su conflicto armado, aunque en este tiempo la tranquilidad irradia la comuna, el pasado es la lectura con la cual se conoce esta comuna y por ende la memoria del conflicto es muy persevera y no es fácil de cambiar los pa

radigmas con los que se conoce todo este contexto social. La comuna 1 tiene 20 barrios del cual tomaremos como eje de esta lectura de ciudad al barrio popular 2, para este barrio los grupos juveniles desde 1989 hasta ahora han sido parte fundamental del reconocimiento del barrio, por la sede juvenil que tantas actividades y cosas pasaron en el pasado, y que ahora se encuentra como un lugar llamado UPA (atención de primera infancia), pero que todos la siguen reconociendo como la antigua sede juvenil, las actividades culturales, los jóvenes lideres de estos grupos son vistos como ejemplo pero también son burlados por sus actividades por otros jóvenes que tienen incidencia en el grupo armado del barrio. Aquí entra dos choques idealistas entre la cultura y liderazgo en contra de las armas y el dinero fácil, el conflic

to armado en este barrio ha sido desde hace 10 años calmado y tranquilo pero d

e igual forma se ve marcado como un ente que impone reglas y que todo el barrio por el temor las cumple, todos en el barrio que no se puede robar, y cuando se roba en el barrio la comunidad deduce que fueron otros sujetos ajenos al barrio o en muchos casos la misma banda toma estas iniciativas, las motos, el dinero y las armas se vuelve mucho atractivo para los jóvenes que prefieren reconocerse por esto y no por su liderazgo barrial, los grupos juveniles son el ente principal de la cultura e integración del barrio aunque se estigmatizan mucho por la misma comunidad por ser grupos de recocha y vagancia, siempre que se va a otro lugar y se dice que se vive en el popular 2 las personas de inmediato dicen que como hace uno

para vivir en un lugar lleno de conflicto. El barrio es patrimonio para todos los habitantes de el se conoce lo bueno y lo malo, el duro de la banda, donde se puede ir y a donde

no, la participación política es un medio que se utiliza mucho para el desarrollo sociocultural del barrio, no se puede olvidar la casa de la cultura Apic, el hogar infantil cri cri, el barquito, la escuela fe y alegría, la iglesia Ave María, y el colegio José María Velas como lugares donde se territorializa por jóvenes, adultos y niños, no se puede dejar atrás el centro de integración del barrio que es la canchita de micro donde se hacen torneos de futbol, bailes, conciertos entre otras actividades que integren la comunidad, aunque la violencia estuvo marcada en un pasado y en el presente es calma las personas que no son del barrio cuando llegan a el son con miedo, pero los habitantes del popular 2 ven como el ambiente y el respeto por las propiedades de cada familia o individiduo a avanzado demasiado, el barrio en su ambient

e tranquilo que muchas personas que se van para otros barrios los fines de s

emana de fiesta no cambian el barrio popular 2 por nada del mundo, los sujetos que llegan de otros barrios para reforzar los grupos armados la comunidad los distingue porque se les hace de inmediato extraño, los jóvenes con los movimientos juveniles tratan de romper un poco la monotonía del barrio y se hacen alianzas de integración cultural y política con otros grupos de otros barrios. La expresión juvenil en el sector del 2 a sido muy grande ya los jóvenes conocen sus espacios y el temor de la violencia ya no es preocupación para ellos, se realizan actividades hasta tarde en semana santa como la alborada, farras en las calles, estos jóvenes no les afecta el grupo armado del barrio porque muchos de ellos han sido primos, hermanos o amigos de crecimiento, el reconocimiento tanto de jóvenes en conflicto como otros en la cultura hace parte del territorio. Los códigos de reconocimiento del barrio son elementales para llegar a algún lugar, el que no sepa la ubicación simplemente es un extraño, sobrenombres de cuadras como: cañada negra, los chorros, casa plancha, el cuadra, la 46, el pedrero, casa verde, la canchita, el plan, el hueco, fe y alegría. Estos son primordiales en el reconocimiento del barrio y cada uno tiene su historia y su territorializacion por parte de un grupo, las casas de vicio s

on reconocidas hasta por las personas que no consumen, no se ven muchos jóvenes con armas pero si mucho vicioso.la estigmatización del barrio se sigue escuchando y viendo por los medios de comunicación que solo llegan para hablar de algo malo, decir que m

ucho sicario, desempleado pero no se muestra el avance de educación y de grupos juveniles luchando por el desarrollo del barrio, el presente para el popular es aceptable se puede caminar hasta tarde, se realizan todo tipo de actividades pero el señalamiento de agentes externos por el pasado de enfrentamientos entre bandas, (los carachos, capuchos y calvos), sigue presente en el popular 2 , los grupos sociales tratan de dar una nueva imagen con proyectos e integraciones para tratar de romper esos paradigmas pasados de violencia, el barrio ahora es reconocido por ser uno de los mas tranquilos de la comuna 1 y por las organizaciones sociales en pro de una buena causa.










REFLEXIONES



Esta investigación sobre los grupos juveniles del barrio popular 2, fue muy enriquecedora porque se conoció mas a fondo los aportes de estos colectivos jóvenes en la comunidad, se conoció además la parte positiva del barrio por medio de eventos recreativos y sociales, y dejar atrás los paradigmas del conflicto como mayor reconocimiento del barrio, estos grupos juveniles trabajan por el desarrollo del barrio, utilizando pocos recursos pero mucha creatividad y unión para motivar la vinculación de otros jóvenes. Algo que caracteriza estos jóvenes en el popular 2, es la incidencia en los territorios y la forma como dan ejemplo para que el resto de la comunidad se apropie de estos espacios de una forma de integración, colaboración y participación entre todos, estos colectivos a pesar de que no tienen una sede propia para sus reuniones, entes como la iglesia y la acción comunal les facilitan el espacio para sus respectivas reuniones. A continuación una pequeña reflexión que fue expresada por una joven de estos grupos: “nos sentimos orgullosos de estar en un grupo juvenil, de regalarnos estos espacios y poder compartir entre nosotros como jóvenes y además sacar nuestro potencial para el bien de la comunidad (Laura rodríguez)”. Este aporte dejo claro que los jóvenes ya tienen una visión de mejorar el barrio con sus propuestas culturales y están trabajando otra como son las políticas juveniles. La lectura de ciudad por medio de los jóvenes fue algo sorprendente porque quedo claro que la juventud se apropia de los territorios utilizando estrategias de cultura y recreación.

wilfer arango

martes, 12 de julio de 2011

20 de Julio: ¿independencia o invasión imperialista?

Se acerca el 20 de julio y con él muchos y muchas se preparan para celebrar, conmemorar y desempolvar sus respectivas banderas del tricolor nacional, se quedaría en el imaginario que este acto simbólico buscaría remembrar una campaña admirable que según historiadoras e historiadores se inicia en el año de 1810, un proceso histórico liderado por Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios, el gran Simón Bolívar, quien se encontraba a la cabeza de un pueblo altivo que buscaba la emancipación.

La “sufrida” clase burguesa no será ajena a esta celebración patriótica y sacara sus mejores trajes y vestidos de sus emblemáticos armarios de la historia que lucirán con gran ahínco patrio este 20 de julio en los diferentes actos públicos, fiestas y circos conmemorativos, más que la independencia de un imperio reaccionario, terrorista y sangriento, es la celebración de la muerte y el feliz entierro de un proyecto independentista, soberano y de unidad de la patria grande y socialista. Es aquí donde me llega la nube de la memoria al recordar una de las canciones del cantautor venezolano Ali Rafael Primera, cuando en una conversación un niño venezolano le pregunta a Bolívar “-¿sabes qué la gran burguesía lleva flores a tu tumba cada aniversario de tu muerte?
Bolívar: ¿A qué van pequeño compatriota? Niño: A asegurarse de que estés muerto libertador, bien muerto. Pero Bolívar vive, vive en la memoria y en las luchas del pueblo colombiano.

Pero Bolívar vuelve, vuelve Bolívar. Bolívar revive en la lucha del pueblo, este 20 de julio en los barrios, comunas, calles, colegios, universidades, parques, parches, grupos juveniles, organizaciones populares; al observar una clase dirigente, sangrienta, reaccionaria al movimiento y la organización popular, una clase arrodillada y apátrida a favor de un imperio terrorista y expoliador.

Bolívar en una de sus cartas (1815) desde su ingenio logra advertimos frente al riesgo y el peligro que representarían los EEUU para América Latina “Los Estados Unidos de Norteamérica parecen predestinados por la providencia a plagar de miserias a América en nombre de la libertad”

A lo largo de la historia de América Latina se ha venido presentando una injerencia por parte de los EEUU en las decisiones de estos territorios, desde el año 1923 con la doctrina Monroe, con su consigna América para los americanos, pasando por hechos más actuales como el plan lazo, plan Colombia, plan Patriota, la seguridad democrática, que desembocarían de alguna medida lo que hoy se conoce como las famosas bases norteamericanas las cuales cuentan con distinguidos contratistas que al fin y al cabo son solo mercenarios pagados con estas ayudas. Pero a pesar de que la corte constitucional las ha declarado inconstitucionales aun no se ha ordenado el desmonte de las mismas.

Ayudas que bajo el argumento de la seguridad mundial invaden países y asesinan civiles, y es una afrenta para el pueblo colombiano, ya que se limpia el vómito de cadáveres y sangre de hombres y mujeres con el manto de la soberanía. Hombres y mujeres que protestan por la malas condiciones de vida, producto de una mirada Santanderista donde uno de sus fundamentos es “solo podrán elegir quienes tengan una formación y puedan demostrar que entre su patrimonio tienen valor de quinientos pesos oro” (para la época, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia) que a un sigue vigente y enquistada en el estado democrático del que nos hacen creer.

Este 20 de julio es época para reflexionar, para pensar como estamos aportando, construyendo, desde las trincheras y las barricadas ondeando la bandera colombiana, y generando las condiciones para una real y definitiva independencia, o si por el contrario solo agitamos este trapo ensangrentado por un asunto de costumbre, moda y que sigue manteniendo las condiciones de comodidad para algunos sectores de esta sociedad.

"Lastimosamente no somos libres solo cambiamos de dueños" Simón Bolívar

JOSÉ PALACIOS…

miércoles, 6 de julio de 2011

Capitalismo, piedra angular del empobrecimiento del proletario


Cuando se habla de capitalismo muchas personas no saben que es esto, o simplemente reproducen lo que alcanzan a leer en un diccionario, sin tratar siquiera de ir más allá y ver las diferentes dinámicas las cuales afectan a tantos y solo beneficia a algunos.

Para quienes no saben, el capitalismo es un modelo social y poltico, en el cual los medios de producción son privados y se explota el trabajo de una forma asalariada, es decir; el burgués paga o compra con dinero, la fuerza de trabajo del obrero, es decir la posibilidad de crear, pero la paga monetaria que da este personaje el cual desde su posición en la estructura social condiciona al obrero para desempeñar determinadas funciones las cuales son miserables.

En otras palabras el capitalismo es el medio por el cual se vale el estado y su sinónimo, la burguesía, para adquirir mas ganancias monetarias y materiales vendiendo bienes y servicios los culaes se producen con la fuerza de trabajo de un obrero, que no es bien remunerada.

Cuando se entiende un poco mejor lo que es el capitalismo nos podemos empezar a dar cuenta de que cada vez los ricos tienen mas, ya que son ellos quienes manejan el sistema a beneficio propio, sin pensar en que la clase proletaria tiene necesidades de vidas mas diganas, para esta clase que lastimosamente no es la favorita del capitalismo.

Desgraciadamente este sistema es tan injusto, que cuando ven que un obrero se da cuenta de que el sistema lo empobrece y empieza a tomar conciencia de ello, es decir, empieza a pensar como proletario, hace todo lo posible por empobrecerlo mas aumentándole los impuestos, negándole la educación, entre otros; por que sabe que así lo único que podrá hacer este sujeto será trabajarle para conseguir lo que quitan, aumentan o niegan.

Lamentablemente esta doctrina es la que se vive en nuestro país, y todos nos damos cuenta de la desigualdad en que vivimos, y si esta desigualdad es gracias al modelo capitalista. Pero algunos se hacen los ciegos o prefieren seguir siendo empobrecidos por el sistema capitalista antes de revelarse contra él, porque solos nunca lo lograran y eso si lo tienen claro.

Cada vez que una persona que es y piensa como proletario da a conocer su descontento sobre lo que viven las clases olvidadas por el capitalismo y no se calla, sino que lo divulga, se vuelve un enemigo del sistema. Y el sistema en represalia lo empieza a reprimir, ejemplos claros de estas represiones serian los famosos casos de falsos positivos, en los cuales son asesinados civiles por oficiales del ejercito nacional haciéndolos pasar por guerrilleros muertos en combate; otro caso que serviría para ejemplificar lo que hace el sistema con quienes no callan su descontento seria el caso de “FICIO” (1990, guerra sucia), un líder comunitario y cultural de la COMUNA 1 que realizaba procesos con jóvenes de la comuna, generando en ellos pensares políticos diferentes a los que generalmente ofrece y ofrecía entonces esta sociedad; quien fue asesinado justo por su labor de líder comunitario, ya que quería que los jóvenes hijos de obreros fuesen proletarios y que pensaran en cambiar este sistema capitalista en el cual vivimos.

Porque según el estado capitalista, personas que no callan sus descontentos son entes que no aportan nada bueno al desarrollo de la sociedad dividida en clases en la que habita; sabiendo que estos que no se callan (proletarios y revolucionarios) dicen toda la verdad sobre el capitalismo, están mostrándole al resto de nosotros que este sistema o doctrina es objeto de empobrecimiento para aquel que no posee dinero.

JOSE DANIEL

lunes, 4 de julio de 2011

POR QUE NUESTRO NORTE ES LA RESISTENCIA ¡No Nos vamos!

Historias de callejones, parches y esquinas

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POR QUE NUESTRO NORTE ES LA RESISTENCIA

no nos vamos

Recuerdan las antiguas casas que quedan en Lovaina, o las de Manrique, que en plena 45 se sitúa la casa gardeliana, patrimonio cultural de Medellín, llamada nostálgicamente el templo del tango. O la casa museo pedro nel Gómez, importante sitio cultural, donde se albergan numerosas obras del maestro. Por ahí cerca está también el jardín botánico y la U de A, el barrio Moravia, que por maso menos 30 años fue el botadero de basuras de Medellín. Estos y muchos más ejemplos dan cuenta de la importancia que tiene la zona nor-oriental para esta ciudad conservadora y tristemente católica, cuna de paramilitares y sucios políticos como el ex presidente Uribe balas.

En este sistema capitalista desde sus inicios se ha planteado la relación centro-periferia, donde la ciudad, los países industrializados, las empresas y bancos son el centro, el porvenir, adonde deberíamos caminar, la otra parte, es decir: el campo, los países descaradamente llamados en vía de desarrollo o tercermundistas, los proyectos de vida comunitaria de los pueblos originarios nasa del sur de Colombia o los wayuu de la guajira son la parte que debe ser cambiada hacia el mundo del dinero, las hipotecas y los títulos universitarios. Medellín no es ajena a este discurso capitalista del desarrollo, pues en la ciudad se plantea la división norte-sur.

En las grandes ciudades el norte es el centro de desarrollo, el de las zonas rosa y de tolerancia, con sus grandes parques y discotecas, donde quedan las principales terminales de transporte y vías de entrada y salida, es decir el alma y modelo de vida consumista que se vende en la tele, con sus series y programas de farándula. El sur siempre relegado, siguiendo un norte, vemos como en una época el sueño americano arrastro a miles de latinoamericanxs a las cocinas de la usa. Todo esto me recuerda esa bonita frase del canal tele sur: porque nuestro norte es el sur.

Al parecer en Medellín el tiro les Salió por la culata, pues con sus guerras y cruzadas contra el pueblo en búsqueda de desarrollo, tierras, dinero y poder la oligarquía no conto que lxs miles de despojadxs, hambrientxs, enfermxs con sus muertxs al hombro llegarían a las ciudades. Por allá en los 60 grandes partes de lxs negadxs llegaron a las laderas de Medellín, a recuperar sus tierras expropiadas a manos de una sucia guerra, construyendo así los barrios populares. De una forma para nada extraña, la opulenta oligarquía paisa en medio de su soberbia y elitismo y no de tan buena gana se mudó con su desarrollo para el sur.

Luego de décadas el monstruo del desarrollo, enemigo del pueblo vuelve a pelar sus colmillos y a afilar sus garras para clavarlas de nuevo en el norte de Medellín. Embobando a sus habitantes con parques bibliotecas, presupuesto participativo, ludotekas y la falacia del desarrollo local. Mientras nos meten caís periféricos, contra guerrilla, batidas del ejército, mientras la policía le vende armas más baratas a los paramilitares delegándole sus funciones y reclamando la tajada del pastel que dejan las plazas de vicio. En nuestros barrios “las organizaciones comunitarias” se pelean por proyectos de la alcaldía.

Con proyectos como el metro cable, que ya se conecta con el complejo turístico del parque arvi, por medio de su cable que no le sirve casi que de nada a los habitantes de santa Elena, pues es pensado para el turista, un sucio proyecto que en estos momentos está reprimiendo a quienes resisten con tanquetas y sus asesinos mercenarios del ESMAD. Ya es más cómodo ir a santa Elena sin retrasos de derrumbes, todo contemplado en los planes de desarrollo de Medellín, pues su desarrollo en la mudanza de los 60 se les desploma, como es la via las palmas, y la cola del zorro, o el derrumbe en el lujoso colegio de la Salle.

Aprovechando la miseria del pueblo, con viviendas de interés social y proyectos como metróplus y las vías que están haciendo, se ingeniaron una nueva forma de desplazamiento dentro de la ciudad, pues reubican a la mayor cantidad posible para las afueras y no precisamente del norte. Están preparando el terreno para ser ocupado de nuevo por la clase que promueve el orgullo paisa, con sus futbolistas y modelos de pasarela, su retrogrado catolicismo.

PIPE

sábado, 2 de julio de 2011

__________GONZALO ARANGO__________

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Los Yetis

Por: GONZALO ARANGO

De paso por Medellín, conocí un conjunto a go-go que me fascinó: se llama Los Yetis y está integrado por cinco muchachos de la burguesía.

Por esos días estaba de moda autorizar a los policías el abuso de autoridad de motilar a la fuerza a los melenudos en los calabozos, acusados de atentar contra el orden social y las venerables “virtudes de la raza”. Los agentes del orden al dar “el parte” de captura en la inspección decían simplemente: “es go-go”. Ser go-go en Medellín era un alias de delincuente, un antisocial.

Mis amigos nadaístas me habían pedido lanzar un manifiesto nacional protestando por tamaña iniquidad de que eran víctimas nuestros compañeros de nueva ola, hecho que constituía, a todas luces, un flagrante delito de abuso de autoridad, pues era tanto como meter a la cárcel a los calvos por el “delito” de ser calvos. La justicia, por falta de grandes causas que defender, estaba pendiente de un pelo, o de un kilo de pelo, da lo mismo. La cosa era indignante.

No escribí ese manifiesto por dos razones: primero, porque esa estúpida persecución a la juventud sólo serviría para consolidar su rebelión, para aglutinarla en torno a sus “mártires”, pues es una ley psicológica que sólo es amado lo que es prohibido. A la larga triunfaría la rebelión de las melenas contra las tijeras de la ley. Era una lucha entre leyes cortas y cabellos largos, al que primero se cansara. Al fin, la razón estaría de parte de los cabellos largos, pues una causa no se derrota con una rapada.

La segunda razón fue ésta: yo mismo quería ir a Medellín a desafiar con mi melena la furia sagrada de la autoridad, y padecer en carne propia, es decir, en mi pelo, las alegrías masoquistas del martirio. Me imaginaba la dichosa escena de verme arrastrado por las hojas del rábano a un hediondo calabozo y sufrir la humillación de verme trasquilado por la espada de la justicia, en este caso una barbera antioqueña.

Para que mi plan resultara infalible, me cultivé devotamente “la mota” hasta que parecía una catarata que se precipitaba sobre el cuello en torrentes como esas cabelleras que exhiben los frascos de champú al huevo. Para lo que sucediera después de mi aterrizaje en la Villa, hablé con el belicoso editor y abogado Alberto Aguirre para que le metiéramos una macha demanda a los autores intelectuales de este atentado contra la libertad de la persona humana, o sea, los representantes del gobierno, que así violaban la integridad personal de la juventud nadaísta y go-go.

Así las cosas me exhibí por Junín y la Avenida La Playa como un profeta del antiguo testamento, con cara de pistolero de “la pesada”, con cara de poeta in fraganti, o sea, de vago. Cada que veía venir los patrulleros hacía dos cosas: aceleraba el paso con un aire sospechoso de complejo de culpa, o los miraba de frente con ojos de Tirofijo, pero los malditos no me paraban bolas, se hacían los tontos, o me sonreían con disimulada complicidad, como queriendo significar “la cosa no es con usted profeta”. Debo confesar que me sentí la mar de frustrado con este respeto o indiferencia de la autoridad hacia mi melena, y después de cien tentaciones de captura tuve que reconocer que me dejaron con los crespos hechos. Hasta pensé que el gobernador Arizmendi había hecho circular mi peluda fotografía con la orden de que no me tocaran ni un pelo “por razones de orden público”. Si fue así, ese Arizmendi se las sabe todas... menos la que sabemos. Total, me tuve que resignar a mi kilo de mechas intocables.

Lo que me chocaba del asunto era esa especie de tácito y consentido privilegio, en tanto que al anónimo go-go y a Los Yetis que eran los símbolos melenudos de esa generación, se les hostigaba hasta el punto de que su conjunto no podía actuar en los griles de la ciudad sino con carácter de clandestinidad. Las autoridades habían negado todo permiso para fundar discotecas, como si se tratara de lugares de perdición, como si con eso se fuera a salvar a la juventud de los “peligros” del go-go. Qué mentalidad tan estrecha y torpe de los que así ven los fenómenos del mundo por el ojo de una aguja. Con tales prohibiciones tomadas en nombre de la moral convencional y de tradiciones culturales anacrónicas, sólo se lograba hacer más explosivo el estallido de la juventud, al sofocar artificialmente sus impulsos y sus ansias de libertad. Era como apagar un incendio con gasolina. La llamarada insurreccional se haría más devastadora, y ahí sí con carácter de violencia negativa, con odio desenfrenado.

¿Por qué los atacaban entonces en nombre de oscuras y arbitrarias leyes policivas? Para retener el poder secular de un sistema de valores arcaicos pasado de moda, sin ningún nexo con la vida real. Eso era absurdo: negar la realidad y el presente en nombre de idealismos difuntos, vivir de espaldas a la vida, sacrificar el porvenir a un glorioso pasado que fue glorioso, pero ya no es.

Esa sociedad debería estar orgullosa de esta generación que canta en vez de maldecir; que predica por medio de sus guitarras eléctricas alegría en vez de odio; que conquista un lugar en la tierra con su belleza creadora, en vez de hacerla invivible con estériles y vengativas revoluciones. A esa generación se debería condecorar en nombre del arte y de la vida como hicieron en Londres con los Beatles —una sociedad como la inglesa que nada tiene que envidiar en tradiciones puritanas a su colega Medellín. Pero comprendo que no lo hagan, pues Los Yetis no producen divisas en oro, aunque sus canciones ganaron el año pasado el Disco de Oro 1966, el equivalente subdesarrollado del Oscar cinematográfico.

Habría que pensar en lo que era la juventud colombiana hasta el advenimiento apoteósico del go-go: esa juventud derrotista, frustrada y autodestructiva no sabía qué hacer con su alma, con sus sueños, con su vitalidad sin porvenir. Por dentro y por fuera se hundía en el vacío de una existencia melancólica, sin gloria, sin orgullo, a la deriva del tiempo y de su propio destino. Estaba condenada al fracaso y la soledad. En su tremenda incomunicación y desesperanza había abrazado cualquier causa que la hiciera sentir existente, necesaria para algo, así fuera para destruir la sociedad. Para hacer sentir su presencia en el mundo, esa juventud decidió volverse enemiga y oponer su poder destructivo frente a la sociedad secular. A quienes encarnaron esa actitud desesperada se les llamó “rebeldes sin causa” cuyos representantes integraron pandillas juveniles y cuyos actos limitaban en el terrorismo y la delincuencia común. Era una protesta negativa, la protesta por la protesta, pero al fin y al cabo una protesta que despertó a la sociedad de sus sueños idílicos con el pasado.

A esa “rebeldía sin causa” que sacudió de su letargo a la irrealidad colombiana, sucedió la causa de la rebeldía go-go, que fue algo así como un dique al borde del precipicio. Toda esa furia en estado salvaje que se expresaba en una violencia sin objeto, se encarnó en el espíritu go-go, alegre, creativo y consciente de su valor como generación inconforme. A partir de entonces esa generación no expresó su protesta por las armas, sino por el arte; no por la destrucción ciega y sistemática, sino por la creación lúcida de sus propios valores, la expresión constructiva de su rebeldía, para exigir su lugar en la sociedad y en la historia. Al tomar conciencia de su importancia exigía sus derechos a la libertad, a ser aceptada como una fuerza nueva y decisiva, y a ser respetada en su dignidad humana.

Para salir a la conquista de su destino, la generación go-go se armó de guitarras; era una revolución con música. Esta música proclamaba la nueva sensibilidad, un cambio de ritmo en todo: en la vida, en la moda, en las costumbres, en las relaciones sexuales, en la cultura en general. Su advenimiento fue celebrado por la juventud como la llegada de profetas salvadores, con mandamientos que invitaban a la alegría de vivir, al frenesí del baile en cuyas convulsiones se expresaba un rompimiento brusco de las ataduras y coacciones morales, el estallido glorioso de su libertad plena, el gozo radiante de sus impulsos y esperanzas. Definitivamente los melenudos habían ingresado en la escena universal como ídolos de la nueva generación, con una audiencia tan beligerante y multitudinaria, como nunca tuvieron el predicador de moral ni el político demagógico. A su manera loca, irreverente y audaz, ellos son mensajeros de una humanidad reconciliada que depone las armas para abrazar a su enemigo y sacarlo a bailar esa canción de Los Yetis que se titula “Amigo caníbal, déjame vivir...”.

De esta hermosa y alegre generación go-go, el conjunto Los Yetis encarna la síntesis de sus valores humanos y artísticos. ¿Quiénes eran esos Yetis que en plena ciudad industrial se atrevían a desafiar la mansedumbre del rebaño con sus melenas alborotadas, sus gargantas de volcán y sus guitarras que estremecían el silencio con la furia de una locomotora?

En vez del manifiesto que nunca escribí para defenderlos, me dirigí a Fuentes donde estaban grabando su último Long Play para hacerles este reportaje.

Los Yetis son cinco: Juan Nicolás Estela, Iván Darío y Juancho López (hermanos), Norman Smith y Hernán Pabón. Todos han salido de la burguesía antioqueña, aunque ellos personalmente son la negación del espíritu burgués, son otros: son simplemente go-gos. Juan Nicolás es heredero del apellido millonario los Estela de Cali, esos de los toros bravos. Los hermanos López son hijos de su padre, un reputado gerente de Medellín. Su madre es una dama europea, un espíritu fervoroso de la música clásica, y casualmente de apellido “Música”, Iván Darío y Juancho sostienen que su vocación les viene por el lado materno en los dos sentidos, y hacen chistes, con su apellido López Música: “Nosotros éramos go-gos mucho antes de nacer —dijo Juancho—, lo que no sabía mamá era la clase de ‘Música’ que íbamos a tocar”. Norman Smith es un joven nacido en Nueva York, pero aclimatado al aire del Pan de Azúcar. Pabón, el baterista del grupo, es neto como una arepa, es decir, más antioqueño que la Candelaria.

Exteriormente, Los Yetis son arquetipos de su generación: lucen melenas beatles, camisas de colores cegadores, chaquetas americanas, blue-jeans, botas a go-go. Pero no son estereotipados en su indumentaria. Cuando es necesario abandonan sus chillonas camisas pop, y se encorbatan como todo el mundo, pero con extrema pulcritud y elegancia. Poseen un riguroso sentido de la estética. Una noche, contratados para animar una fiesta en el hotel Alférez de Cali, tocaron diez tandas, y en cada una aparecieron en escena con indumentaria diferente. Esta variedad de trajes no era por capricho, sino por estética, para contribuir al esplendor de sus actuaciones, para ser distintos cada vez. Es posible que Los Yetis posean el guardarropa más variado y espléndido de su generación, lo cual no sería gracia si no fueran también uno de los conjuntos más cotizados y meritorios del país.

En su intimidad, Los Yetis son como todos los muchachos go-gos; frívolos, alegres, inteligentes, sentimentales. Carecen de espíritu trágico y trascendental. Miran la vida color de rosa, sin afán de agotar la juventud en pasiones desesperadas, como si el porvenir tuviera tiempo de esperarlos para medirlos con la medida del hombre.

Poseen la cultura normal de su edad, una cultura que deriva del simple hecho de vivir en esta época y disfrutar de medios de comunicación como el cine, la prensa, la radio y la televisión. Toda esa cultura impresa y audiovisual la recibieron con alegre despreocupación, sin poner en eso un interés apasionado ni trascendente. En realidad, lo único que les interesa profundamente es lo que aman, lo que constituye su razón de ser: la música go-go.

Al margen de su arte al que consagran lo mejor de ellos, Los Yetis son “normales”, tan normales que, si se enamoran, se casan como cualquier enamorado. A Juancho ya le cantaron su marcha nupcial, o como ellos dicen en su lenguaje yeti: “está en la olla”, es decir, se casó. Y hasta es feliz con su mujer y su pequeño yeti, aunque para eso tenga que pagar el precio: trabajar las horas libres en la gerencia de su padre. Por su parte, Iván Darío y Norman estudian en la Escuela de Administración y Finanzas, y se preparan para ser “ejecutivos” de empresa un día de estos, “ojalá un día que nunca llegue, y si llega, esté lejano...”. En las horas que Iván y Norman roban al estudio y a la música, se dedican a la cerámica y al dibujo donde revelan un positivo talento natural por las artes plásticas, mucho más valioso de lo que eso significa como simple pasatiempo. Un testimonio de sus cualidades natas son estos dibujos que realizaron durante el reportaje, para no aburrirse, o para pensar mejor, según expresaron. Además, ambos son compositores y autores de sus propias canciones.

Juan Nicolás Estela vive todo el tiempo en función de músico, salvo dos horas diarias que dedica infaliblemente a “vespertina”. De noche se inspira para escribir la “letra”, crear la música o hacer los “arreglos” de las canciones que el conjunto debe interpretar en sus futuras giras, pues Los Yetis es el conjunto go-go más solicitado del país, por lo que su repertorio es variado y a la última moda.

Después de una charla prolongada sin orden ni dirección, el pensamiento go-go de Los Yetis, puede resumirse en esta síntesis general:

—Yetis: ¿ustedes qué esperan de la vida?

Iván: Nosotros nada, la vida es la que espera de Los Yetis.

Juancho: Yo espero que el go-go dure siquiera mil años, mínimo.

J. Nicolás: Repetir otra vez Disco de Oro 67, como el año pasado con “La chica del billete”.

Norman: Los Yetis no iremos al Vietnam.

Pabón: Que no me falte un paquete de Lucky en el bolsillo.

—¿Qué harán si alguna vez se acaba el go-go?

Juancho: Pues cantar el Himno Nacional, ¿qué más se puede hacer?

Iván: Yo le declaro la guerra al Ecuador

Norman: Yo me dedicaré a empastar los recortes de Los Yetis.

J. Nicolás: Yo me iré a la luna a cantar go-go

Pabón: Como el go-go no se acabará nunca, seguiré fumando Lucky.

—Ustedes ¿qué leen?

Norman: Tiras cómicas y avisos luminosos.

J. Nicolás: Yo leo artículos donde hablan bien de Los Yetis.

Iván Darío: Yo leo tiras cómicas y nadaístas.

Juancho: Yo no leo a los nadaístas pero prometo leer este reportaje.

Pabón: Yo leo deportes, la página roja y cartas de amor.

Iván: En serio, nosotros sí leemos a los nadaístas y nos gustan, pero a veces no los entendemos... Escriban más suavecito, hombre, sin tanta telaraña, como para yetis, ¿oís?

—¿Qué piensan de la política?

Juancho: Que está podrida.

Iván: Si todo el gobierno es retrógrado como el de Antioquia hay que tumbarlo por estúpido y “agropecuario”.

J. Nicolás: Hay que fusilar a los politiqueros a ver si dejan vivir y progresar el país.

Norman: Yo como soy gringo no opino porque me echan como a Marta Traba.

Pabón: A Los Yetis nos gustaría un presidente go-go.

—Ustedes ¿por quién votarían para Presidente de Colombia?

Iván Darío: ¡Por Ringo!

Juancho: Por cualquiera, menos por Oscar Golden.

Norman: Yo como tengo diecisiete años voto por Clea, la lora de mi casa.

Pabón: Gallinazo sería un buen presidente, voto por Gallinazo.

J. Nicolás: Yo voto por mí, soy el mejor y el más inteligente.

Juancho: Sí hombre, cómo no, y hasta el más buen mozo también...

—¿Cuáles son los ídolos que más admiran?

Norman: Los Beatles.

Iván: Pedro Picapiedra y Carlitos.

Pabón: A Jesucristo y a Roldán el Temerario.

Juancho: Yo admiro a Juancho López y a mi señora.

J. Nicolás: A Dayán que ganó la guerra con un solo ojo.

—¿Qué opinan del amor?

Juancho: Yo ya estoy muy viejo para hablar de tonterías.

Iván Darío: Y yo estoy muy joven para hablar de cosas serias.

Norman: Mejor me hago motilar.

J. Nicolás: El amor es muy bueno para matar el tiempo.

Pabón: Si uno se enamora cae en la olla, ni hablar.

—¿Cuáles son sus vicios preferidos?

Iván Darío: La pereza, madre de la imaginación.

J. Nicolás: Ser famoso es mi vicio preferido.

Norman: El mío es ser yeti.

Pabón: Fumar Lucky.

Juancho: Mi único vicio es tener que trabajar, ¡qué horror!

Iván: Yo quiero confesar otro vicio que tengo: ser joven.

—¿Qué es lo que más detestan?

Juancho: Los peluqueros y el Dueto de Antaño.

Norman: Detestamos la guerra y levantarnos temprano.

Iván: Detesto que no me pidan siquiera cien autógrafos al día.

J. Nicolás: Yo no me detesto y el resto que se lo lleve el diablo.

Pabón: Yo detesto que Los Yetis estemos en la olla sin contratos.

Iván Darío: Ah, y ciertas visiticas a tomar el té en casa de las tías, eso no es muy grato que digamos: los buenos consejos, la seriedad, el sermoncito de siempre.

—¿Qué es lo que más aman?

Juancho: Yo amo la buena vida, a mi mujer y a mi hijo.

Iván Darío: Sinceramente lo que más me gusta es dibujar, en general amo el amor.

J. Nicolás: Me gusta el cine y ser famoso.

Norman: Me gustan las camisas “op”, mi guitarra eléctrica y en general todo me gusta.

Pabón: Yo amo la música go-go y ganar plata.

—Yetis, ustedes ¿por qué no hacen canciones de protesta?

Norman: Hombre, Gonzalo, ¿y de qué vamos a protestar?

(Risas)

Yo: ¿Cómo que de qué? De cualquier cosa, de los peluqueros y de la bomba atómica, de la poesía de Julio Flórez, de los que le quitaron el título a Cassius Clay por no ir al Vietnam.

Juan Nicolás: Está bien, escríbanos una canción de protesta ya mismo para meterla en el Long Play que estamos grabando.

Yo: De acuerdo, pido media hora de plazo, los espero en el bar de la esquina.

A la media hora estaba lista mi canción de protesta: “Llegaron los peluqueros”, una sátira humorística contra los enemigos de la generación go-go, algo así como una tomada de pelo a los peluqueros. Quedaron encantados y prometieron grabarla al otro día. Así quedó sellado un pacto de mutua colaboración entre los nadaístas y los cantantes y compositores go-go. De esa alianza con Los Yetis surgiría el proyecto de un Long Play con canciones nadaístas de protesta que se titularía “Canciones para darle a la guerra el Premio Nobel de la Paz” y que pronto será lanzado por Discos Fuentes.

Esa tarde nos quedamos bebiendo Coca-Cola hasta el anochecer, hasta que se encendieron los neones. Norman e Iván Darío que son yetis motorizados se treparon en una motoneta y desaparecieron por la carretera de Envigado, melenas al viento. El resto del grupo nos montamos en un bus entre el estupor y el asombro de cincuenta pasajeros impecablemente peinados y con caras de ciudadanos decentes, seguramente empleados de oficina que regresaban al hogar después de una ardua jornada de trabajo. Como el chismorreo no cesaba, Juancho, haciendo derroche de ingenio y jovialidad, dijo en voz alta:

“Buenas noches, señoras y señores, somos Los Yetis, ¿y qué?”.

Como nadie dijo nada, agregó: “Mucho gusto de que nos hayan conocido, señoras y señores, y que tengan feliz viaje”.

Para rematar del asombro a los respetables pasajeros que habían dejado de susurrar, Juan Nicolás explicó: “Sí, sí, Los Yetis, Disco de Oro 1966, poca cosa pero es la pura verdad, así que no nos olviden, somos Los Yetis, muy famosos”.

Después de este aguacero de bromas, los pasajeros nos miraban con simpatía, con una migaja de respeto, acaso con indiferencia o temor. En todo caso, así son Los Yetis, de quien Iván Darío dijo al azar una frase célebre: “Los Yetis no somos del otro mundo como Top, sino de este, y por eso somos mejores”.

Yo no sé con qué jabón se bañan Los Yetis, ni me importa. Sólo sé que en Cali en el pasado Festival de Vanguardia pusieron a tronar sus gargantas, sus baterías y sus guitarras eléctricas en el Coliseo Olímpico ante diez mil espectadores que daban la vida por un pelo de Los Yetis, y que el ejército los salvó de la masacre bajo las estrellas pánicas de los átomos a go-go para la paz, ¡por otro pelo!