martes, 24 de mayo de 2016

ASAMBLEA JUVENIL POR LA PAZ


Este fin de semana se estará realizando un importante encuentro de jóvenes pertenecientes a diversas organizaciones rebeldes que venimos construyendo un nuevo país desde las aulas, los barrios y las calles. Continuación compartimos un texto que sera debatido en la mesa de arte en resistencia:

En nuestras trincheras nos divertimos

Muchos son los escritos y las investigaciones que narran la relación entre arte y  resistencia, hemos visto que desde que se cocinaba la revolución bolchevique diferentes expresiones artísticas se mostraron afines con el proyecto revolucionario y más aún cuando se llegó a la victoria. Fue así como se creó el movimiento artístico proletario llamado Proletkult, el cual después de la revolución de 1917 se constituyó como una federación de organizaciones artísticas y culturales en toda Rusia, fomentando las ideas revolucionarias y apoyando el creciente número de procesos artísticos que surgían de los sindicatos, las organizaciones de fábricas, cooperativas y clubes de trabajadores. Proceso que termino siendo absorbido por el centralismo Estatal, pero que sin embargo muestra la iniciativa que siempre ha existido desde importantes sectores de la literatura, el teatro, la pintura e inclusive la naciente fotografía y el cine que se muestran afines a los procesos de transformación radical de la realidad.

Sin embargo, a pesar de las importantes enseñanzas de la revolución rusa y de otras experiencias en el planeta que es importante mencionar, nuestro interés reside en cómo se ha dado esa relación en Colombia. Dicho interés más allá de buscar una historia del arte y la resistencia en nuestro país, quiere realizar unas preguntas que apuntan principalmente a la organización y la unidad de los diferentes procesos y sus oficios.

Podemos decir que en Colombia el desarrollo de las artes siempre ha estado ligado a debelar la realidad de injusticia y opresión que se vive en el país, contamos con una rica variedad de expresiones y artistas que vienen con tradiciones desde África asentadas en el Caribe y el Pacifico, combinada con los pueblos originarios de las cordilleras y las selvas con los artistas de las ciudades que han incursionado en el cine, el teatro, la plástica, la literatura.

En cuanto al cine, un arte que aunque no se ha desarrollado tan fuertemente en nuestro territorio, podemos decir que hay un importante material que consigna nuestras realidades y como las afrontamos, “Rodrigo D no futuro” que para los punks de ayer y de ahora muestra esa identidad construida desde los barrios en la década de los 80. La estrategia del caracol desde 1996 hasta 2014 fue la película más taquillera en la historia colombiana nos deja una importante enseñanza sobre la táctica y la estrategia y como aplicarla en nuestras luchas, mostrando la creatividad y el ingenio con los que contamos en los barrios populares y cómo no hablar de esa última cinta que tanto ha maravillado al mundo del cine y que nos llevó por primera vez  a la nominación de un Oscar. Un filme que le da la voz a unos pueblos de los que poco sabemos, es una crítica radical a la razón del hombre blanco y pone en el centro del debate los saberes de nuestros ancestros, se trata pues de construir pensamientos otros. El abrazo de la serpiente nos lleva a la realidad de la selva, mostrando como occidente desde que puso sus pies en ella la empezó a destruir, vemos la degradación del catolicismo y la rapiña de los empresarios del caucho, en el cine nos podemos encontrar con historias fascinantes pero al mismo tiempo con realidades devastadoras narradas con el ingenio de camarógrafos, directores y actores.

Leyendo la presentación que le hace Emilio Carballido  a Enrique Buenaventura en papeles del infierno nos encontramos con  una anécdota curiosa pero que también nos da a entender ese espíritu de lucha e independencia que ha tenido la escena teatral en Colombia. Resulta que Rojas Pinilla intentando traer a uno de los mejores referentes del teatro a nivel mundial para fortalecer la recién creada televisión nacional y las radionovelas termino instalando a Seki Sano para que empezara criticar la vieja forma de representación proponiendo una actuación más natural basada en los recuerdos del actor, resulta que poco tiempo  después de que se revelara la militancia comunista del Japonés que tradujo la letra de la internacional a su país, resulto siendo deportado a México donde seguiría dejando su legado.

Como dice Emilio Carballido  en la presentación de ese espectacular libro que contiene unas valiosas piezas teatrales que narran la época de la violencia en el país, el “daño” ya estaba hecho. Por mucho tiempo se ha tildado a los teatreros de comunistas, negándoles recursos y espacios encontrando más puertas cerradas que abiertas, condición que lejos de desalentar la cultura teatral la ha multiplicado. Bodegas  y casas antiguas han sido adaptadas por actores, actrices y directores a lo largo de todo el país para convertirlos en acogedoras trincheras que sirven de encuentro para las tertulias, los monólogos, los cine clubs, las fiestas, los festivales de teatro, cuenteria y poesía que se programan constantemente desde dichos círculos.

Volviendo al libro citado, no podemos pasar por alto una breve reseña de su autor, ese gran maestro que es Enrique Buenaventura, digo es, porque a pesar de que no contemos con su presencia en carne, podemos dialogar con él y escucharlo en cada creación y enseñanza que nos dejó este director, actor y pedagogo del teatro Caleño.  A la par de que Augusto Boal andaba creando el teatro del Oprimido, Enrique realizaría sus aportes a ese maravilloso método denominado creación colectiva, que ha sido la ruta de innumerables creaciones no solo del teatro experimental de Cali y la candelaria, sino de muchas compañías independientes y recientemente hemos visto como en los movimientos comunitarios de Medellín se ha combinado con el teatro pedagogía, donde las mujeres víctimas, junto con líderes y lideresas comunitarias crean sus obras no solo para denunciar, sino ante todo para transformar sus vidas y el mundo, claro está.

Desde las salas de teatro, que en ocasiones han sido señaladas de teatro burgués, pasando por los teatros universitarios, los teatros al aire libre, auditorios y la calle el teatro no solo nos ha narrado la realidad nacional, nuestra historia y nuestras tragedias. También hemos accedido a la Historia universal, a las grandes tragedias de la humanidad, brindándole al público nuevas miradas y ante todo nuevas ideas para cambiar la realidad por una más justa.

En cuanto a danza podríamos decir que por cada pueblo hay unas coreografías diferentes, las cuales narran nuestras identidades, nuestras historias, los cortejos, la seducción. Vemos que también es un ritual de adoración a la naturaleza, queriendo imitar los movimientos de los animales, pero al mismo tiempo danzándole al sol, a las nubes, a la luna que hacen parte de esos ciclos vitales de la siembra, la cosecha, cultivando no solo alimentos, sino ante todo un espíritu de defensa, protección y lucha por nuestros territorios, nuestras identidades y nuestros sueños.

El capoeira por poner un ejemplo hace referencia a un mecanismo de defensa adoptado por los afroamericanos en el Brasil, mediante el cual escapaban de las casas coloniales hacia la selva, a iniciar una nueva vida, observando bien los movimientos de los animales en sus peleas, cuando están de casería. La danza urbana que vemos que se da por ejemplo dentro de la cultura del Hip Hop, breack dance como le llaman muchos, pero que hay otros estilos y ritmos dentro de este universo, es otra forma de crear en medio de la resistencia. 

Viajar por los mundos del arte es algo maravilloso, pues cada disciplina, cada escuela, cada estilo tiene sus  propias visiones del mundo y se sirve de sus saberes para expresarlo, esta es quizás una de las cosas más valiosas, que el arte es un medio de expresar nuestra visión del mundo, que en el momento de hacerlo los transforma, sea desde comportamientos, conductas, pensamientos e inclusive físicamente. La pintura es un ejemplo tangible de las trasformaciones físicas, especialmente la pintura callejera.

Contamos con importantes referentes de rebeldía en este campo, Debora Arango es un símbolo importante en este campo, pues además de ser una mujer (Hay que aclarar que en la mayoría de campos la mujer ha sido relegada impidiéndole su participación y en las artes esto también se ha dado) que en su época se atrevió a usar pantalones ya que no se sentía muy a gusto con los vestidos lo cual le costó muchas críticas y ataques, su irrupción quizás más importante fue el hecho de pintar desnudos en sus cuadros, algo totalmente escandaloso en una sociedad católica y mojigata.
Pero sus escandalosos desnudos quizás no significaron nada al lado de los sapos y micos  que representarían al presidente y los congresistas, ridiculizando los símbolos patrios al mismo tiempo que les hace unas fuertes críticas inclusive pidiendo su excomunión úes incluso sus obras denuncian el acoso que viven las mujeres a diario.  Volviendo a la idea inicial de que la pintura cumple un papel importante en la transformación en el espacio, importante recordar a Pedro Nel  Gomez importante precursor del muralismo quien fuera maestro de Devora, el cual construiría su casa en el barrio Aranjuez,  un barrio en el que la pintura esta en cada esquina gracias a las latas de aerosol que portan esos chicos peligrosos que habitamos estas laderas.

Con nuevas técnicas y nuevos materiales, al igual que nuevas ideas y desafíos al poder y el orden social el Graffiti se ha convertido en un estilo de vida adoptado por varios puñados de jóvenes agrupados en crews o de forma independiente adoptando nuevos nombres que hacen alusión a la rebeldía, lo indígena, lo afro,  lo popular, la calle y la cultura hip hop. Piezas que alcanzan  hasta los 10 metros de alto y 30 de largo incorporan una nueva forma de habitar y de construir los espacios urbanos. Artistas que en el anonimato le dan color y vida a esa gris ciudad que quieren construir las alcaldías y las policías metropolitanas que asesinan y persiguen a estos valientes cronopios.
“El rock and roll marginal”, la ponzoña de la ciudad, ese que no toca en los grandes y elitistas festivales que pretenden domesticar la rebeldía de los tokes en las planchas, los callejones, las canchas y los colegios  sigue creando nuevas identidades. Antaño era usual encontrarse con una calle cerrada y a su alrededor cientos de jóvenes con trajes negros, taches, cabellos largos, con crestas y de muchos colores haciendo  resistencia desde la música y sin permiso, eventos que en ocasiones terminaban cancelados y con varias peleas con la policía, pero que en ultimas transgredían el orden en la calle y hacían parte de una identidad juvenil vinculada a las luchas sociales. Buscando nuestras raíces musicales, nos encontramos con que los negros libres establecidos en las selvas del caribe se comunicaban por medio de sus tambores anunciando la llegada del enemigo, como las mujeres en sus trenzas trazaban los caminos para llegar a dichos lugares, es una historia de rebelión la historia de nuestras tendencias musicales.

Lamentablemente en muchos casos dicha rebelión se ha domesticada por festivales, concursos, becas, estímulos que ofrecen dinero y algunos espacios a las agrupaciones musicales cambiando sus rutinas, dinámicas y lenguaje. Si bien es una exigencia el apoyo al arte y a la cultura ya que lo requerimos se ponen una serie de condiciones que cambian la razón de ser de muchas expresiones, ante dicha realidad nos encontramos hoy y por esto quisiéramos realizar un debate con las siguientes interrogantes:

¿Cómo acceder a los recursos públicos sin sacrificar la identidad y principios de los procesos artísticos y culturales?
¿Qué mecanismos podemos activar para trabajar en red y mantenernos en el tiempo?
Somos constructores y constructoras de una nueva cultura, ¿Qué espacios estamos creando y cómo multiplicarlos? Esa nueva cultura ¿De qué se trata?




miércoles, 6 de abril de 2016

Las Plataformas Políticas de la Articulación Juvenil Zona Nor-oriental Escenario para ampliar el diálogo de saberes y la praxis emancipatoria de las juventudes populares.


Generar procesos autónomos para la cualificación política y la construcción colectiva de diversas  acciones que incidan en la cotidianidad del territorio y las prácticas artísticas, estéticas e investigativas emprendidas por las juventudes populares de la zona y la ciudad, ha sido uno de los principales objetivos trazados por la Articulación Juvenil y la Escuela Popular Victor Jara. Para el año 2009, momento en el cual la coyuntura de exacerbación de la violencia, y el acercamiento con otras redes y procesos de actuación colectiva juvenil de la zona, así como el apoyo recibido por parte de organizaciones comunitarias de la ciudad, generaron al interior del equipo dinamizador de la articulación juvenil la necesidad de ampliar y focalizar su estrategia de acompañamiento a los liderazgos populares que la integraban para el momento se formula la estrategia de las Plataformas Políticas.

Dichos escenarios fueron concebidos inicialmente como espacios de encuentro por fuera de la ciudad, en donde participaban en promedio cerca de 40 jóvenes por año  pertenecientes a los distintos grupos y procesos que conformaban la Articulación juvenil. En ellos se discutían las propuestas de movilización en el territorio y las diversas formas de organización y actuación política. También se realizaban balances de las acciones de cada uno de los grupos, a la vez que se tramitaban las tensiones, miedos y rupturas que se venían presentando al interior del proceso como consecuencia del aumento de la violencia y de los procesos de cooptación institucional. 

La pedagogía de dichas plataformas ha sido flexible y acorde a las necesidades políticas y operativas que busca abordar el proceso colectivo. No obstante, estos espacios siempre han contemplado como mínimo 4 momentos metodológicos con los cuales se busca generar una apropiación de las y los participantes tanto de los objetivos formativos como de proyección política y metodológica de la actuación colectiva. A continuación se describen cada uno de esos momentos y las intencionalidades políticas y metodológicas que se busca con ellos:

A)   Ritual de conexión mística y compartir energético: al ser hijos de la pedagogía del amor propuesta por la educación popular, este momento invita al reconocimiento de las espiritualidad y energía subjetiva y colectiva que compone el quehacer de nuestro proyecto político; introduciendo elementos como los mándalas, el compartir de símbolos y alimentos que representan nuestro legado ancestral y comunitario, para disponernos desde este compartir energético al diálogo de saberes y metodologías de actuación conjunta.
B)   La Contextualización de la historicidad y legado organizativo: dada las constantes dinámicas de movilidad e itinerantica que implican la militancia política de las juventudes, se ha hecho necesario  la realización de un ejercicio de contextualización de la historicidad del proceso  de articulación, en el cual se puedan visibilizar sus principales hitos y cambios en los cerca de 16 años de actuación que lleva el proceso. Lo anterior se hace de manera didáctica, a través de las fotografías y videos que recogen la memoria de la praxis colectiva.

C)   Momento de formación y fortalecimiento político: podría entenderse como el momento de dialogo de saberes propiamente dicho, debido a que en dicho momento, por lo general se trata de desarrollar algunos contenidos del orden teórico y conceptual de interés para el colectivo. Temas como las formas de abordaje y principios pedagógicos de la educación popular, los proyectos de reforma a la educación superior, el antimilitarismo y la solución política y negociada al conflicto armado, han sido tratados en estos espacios; donde a manera de seminarios o paneles dinamizados por los mismo integrantes de colectivos o amigos/a invitados, se formulan unos planteamientos iniciales que propicien preguntas de reflexión y debate que permitan llegar a consensos teóricos y analíticos, o nivelar en alguna medida el nivel de conocimiento que otros integrantes y colectivos no maneje, pero que son de suma importancia para continuar ampliando el trabajo de concientización y generación de liderazgos críticos con capacidad de confrontación y  transformación de los proyectos hegemónicos y alienantes que el estatus quo plantea. 

D)   Momento de valoración y ajuste metodológico, operativo y organizativo de la acción política: Finalmente, pero no menos importante está el momento de valora del quehacer colectivo que compone el proceso de articulación y trabajo conjunto. En este espacio, se busca que cada uno de los colectivos o estrategias que hacen parte de la Articulación Juvenil y la Escuela popular puedan expresar sus principales logros, limitaciones y perspectiva de trabajo; con la intensión de valorar los acumulados, dificultades y posibles oportunidades que como proyecto colectivo de movilización y formación popular juvenil podríamos valorar para continuar ampliando la acción.


En este momento, también se valoran las experiencias, relaciones estratégicas y proyectos exitosos que puedan ser susceptibles de multiplicar en cada uno de los colectivos y espacios que conforman el quehacer colectivo. A su vez, se diseñan planes de acompañamiento, intercambio y fortalecimiento de ejercicios de interlocución y gestión operativa de los recursos necesarios para que tanto los diversos cursos de la escuela popular, como las acciones de proyección política e investigativa que se proponen desde la articulación juvenil y sus liderazgos se puedan realizar. 

viernes, 25 de marzo de 2016

Las Juventudes populares decimos que la dignidad no se negocia. Un aporte a la construcción de paz.



Ante la coyuntura de negociación actual del conflicto social y político sostenido durante más de 60 años en el territorio nacional, es imperioso preguntarse ¿cómo las propuestas de resistencia cultural y artística promovidos desde las juventudes populares urbanas se han visto afectadas por las dinámicas de conflictividad y militarización?, a la vez que se visibiliza en la respuesta a este interrogante, las maneras en cómo dichas propuestas culturales y pedagógicas se constituyen en sí mismas en referentes de deconstrucción y problematización de la guerra y sus dinámicas socioculturales y políticas en la vida cotidiana. Lo anterior, permitirá en alguna medida dimensionar las formas alternativas de construcción de paz que desde las juventudes se han venido tejiendo históricamente en medio del conflicto, pese a las lógicas de intimidación y contención política-cultural que ello implica.

Uno de los elementos fundamentales que deben tenerse presente para esta reflexión es cuál es la visión de la paz que han logrado construir los y las jóvenes de las barriadas. Sobre todo, si se tiene presente que tanto la constitución de los territorios populares urbanos, como las dinámicas organizativas y de actuación política en estas localidades ha estado transversalizada por la violencia, evidenciada por ejemplo en los records históricos de asesinatos, así como en los aun altos índices de miseria e insatisfacción de necesidades básicas que padecemos sus pobladores.

A lo anterior, se suman los hechos en medio de los cuales los y las pobladoras han vivenciado en diversas coyunturas procesos de desmovilización tanto de fuerzas insurgentes como las milicias populares y del M19 a principios de 1990, y más recientemente las agrupaciones paramilitares vinculadas a las AUC. Sucesos que han resultado en intentos de posicionamiento de una “paz institucional”, que en nada se corresponde con lo que sería un proyecto de paz con justicia social de índole estable y duradera como se proponen en el proceso actual.

En este sentido, lo primero que salta a la vista es que la paz en estos territorios significa mucho más que la “dejación de armas” y reincorporación civil de los combatientes. Uno de los principales efectos de la degradación y larga duración del conflicto tiene que ver con las dinámicas de  militarización de los cuerpos y territorios vía la mercerización de las vidas de las y los jóvenes, así como con la reproducción de prácticas, liderazgos y referentes personalistas y clientelares en el entendimiento y puesta en práctica de la política, la persecución y criminalización del pensamiento disidente que siguen a la orden del día en el desarrollo cotidiano de lo que es la vida en lo urbano y rural. Situaciones agravadas cada vez más a través de la implementación de políticas asistencialistas y cortoplacistas en el plano social, aunadas a dinámicas de intensificación de la seguridad y el control que privilegian el aumento de fuerza y el abordaje punitivo de fenómenos de conflictividad como el de las Bandas criminales y sus disputas territoriales por el control del microtráfico y el orden ilegal. Propuestas que se han quedado cortas en su misión de lograr una pacificación del país, así como de implementar un proyecto de vida buena, donde el respeto por la vida y derechos de los y las demás sea el imperativo político y ético tanto de la actuación institucional como el de los ciudadanas y ciudadanos.

Ante este panorama, las y los jóvenes hemos debido de idear estrategias que permitan aprovechar el potencial emancipatorio y transformador de las expresiones artísticas y estéticas contraculturales como el Punk, el Hip-Hop, el teatro callejero y la educación popular, desde las cuales problematizamos y dimensionamos el contexto de alienación, empobrecimiento y estigmatización al que estamos siendo sometidos en la cotidianidad por los medios masivos y sus discursos hegemónicos sobre la conflictividad, sus causas y efectos concretos en las poblaciones y territorios.

Por ello partimos del reconocer que la paz se construye no sólo desde las dinámicas macropoíticas como lo es este proceso de negociación en la Habana, sino que por el contrario, es cotidianamente desde la micropolítica que ofrecen los distintos escenarios individuales, familiares, grupales y comunitarios que como sujetos tenemos la oportunidad de cuestionar los órdenes y patrones capitalistas, patriarcales, hegemónicos y de amnesia selectiva que han incentivado la polarización tendenciosa y desesperanzadora frente a lo que nos pasa, limitando con ello la construcción estructural de una cultura de paz y resolución dialogadas de las diferencias y conflictos.

Vemos con una mirada expectante los esfuerzos que desde la insurgencia se vienen promoviendo por desescalar el conflicto, lo cual ha permitido tanto en el escenario rural como en las ciudades recobrar las confianzas y propuestas de diálogo sobre otras maneras de disputar el poder político y lograr los cambios estructurales que el país necesita. Sin embargo, hoy más que nunca se evidencia que este proceso no será fácil, pues la coyuntura muestra que no sólo a la institucionalidad le ha faltado compromiso para desmontar el paramilitarismo y las dinámicas de persecución y eliminación política de las disidencias, sino que su modelo de desarrollo cada vez más reprimariza la economía aumentando la dependencia económica, a la vez que socava las posibilidades de dignificación del campesinado y comunidades raizales e indígenas que constantemente se ven sometidas a desplazamientos masivos y engrosamiento de las filas de miserias en las laderas de nuestros barrios reproduciendo así el circulo vicioso del empobrecimiento y la indignación.

Finalmente queremos insistir en la necesidad de construir un fuerte movimiento que además de defender los diálogos en la Habana, deje bien claro que la dignidad no se negocia. Son palabras fuertes para el contexto, pero nuestros enemigos (y la historia lo ha demostrado) mientras hablan de paz tienen debajo del brazo innumerables proyectos que continúan la doctrina de seguridad nacional bajo la concepción del enemigo interno. vemos como en nuestros barrios el poderío de los herederos del paramilitarismo se viene multiplicando, teniendo bajo su control negocios como el del gas, las arepas y los huevos, en las pasadas elecciones fue evidente la existente red de criminales que siguen montando sus políticos y vemos como ahora para la elección de juntas de acción comunal se siguen repartiendo el pastel los que antaño fueran la mano derecha de algún sirviente de Don Berna, por citar solo uno de esa apestosa camada de asesinos.

 Los enemigos del pueblo, que son los enemigos de la paz siguen cargando sus armas y enfilando sus líderes en los puestos de poder, desde el 2012 que se abrió públicamente la mesa de diálogos, año en el que fue el lanzamiento de la marcha patriótica hasta la fecha han asesinado a 112 militantes, sin contar los cientos de compañeros presos que tenemos. Hemos leído juiciosamente cada punto y cada acuerdo emanado de la mesa, los culpables de estas muertes y de estos presos son los representados por Humberto de la Calle, que sabemos bien, no es el pueblo. Alertamos que se avecina un nuevo Genocidio político en nuestro país, no habrá acuerdo que detenga esta barbarie mientras el comandante ejemplar del paramilitarismo sigue vociferando sus maldiciones desde los sillones del senado. Como resultado solo obtendrán el surgimiento de nuevas expresiones armadas tanto de izquierda como de derecha y ese rio de sangre que nos baña desde la colonia simplemente sentirá la creciente y seguirá su curso como es habitual.





viernes, 11 de marzo de 2016

CONMEMORAR EL 8 DE MARZO

“Significa volver a los ideales de la mayoría de las mujeres que luchaban por un mundo nuevo sin explotación y opresión del hombre por el hombre y específicamente de la mujer por el hombre”.
En el marco de la Conmemoración del 8 de Marzo Día Internacional por los Derechos de las Mujeres, nos movilizamos para conmemorar nuestras luchas, nuestros avances e identificar nuestro retos, y como conmemorar es recordar, hacer memoria, recordamos que fue gracias al compromiso, el espíritu libertario y la colectivización de la necesidad de transformar simbólica y materialmente el lugar de subordinación, discriminación y exclusión que la cultura patriarcal ha otorgado a las mujeres, nos juntamos a caminar impulsadas por el sueño de la construcción de una sociedad más igualitaria y justa para todas las mujeres.
Hoy las mujeres somos herederas de derechos, disfrutamos las conquistas reivindicativas de mujeres que han estado antes que nosotras y que aún están con nosotras, reconocemos los aportes que las mujeres hemos hecho frente a la construcción de la paz, resaltamos la memoria de las mujeres que resisten y proponen alternativas de vida e invitamos a seguir caminando decididas a hacer realidad el sueño una sociedad libre de violencias contra las mujeres.
Por ello el 8 de marzo, no es una fecha para celebrar sino para conmemorar a las mujeres del mundo entero y en especial a aquellas que habitan nuestros barrios populares. Esas de a pie, niñas, jóvenes, adultas, amas de casa, obreras, campesinas, desplazadas, estudiantes, empleadas, las sin techo, blancas, mestizas, indígenas, afrodescendientes, a todas las mujeres que desde sus vivencias y condiciones aportan al desarrollo de su familia, de su barrio, de su ciudad, su departamento y su nación.
La comuna 1 está ubicada en la zona Nororiental de la ciudad de Medellín, la configuran 21 barrios reconocidos por el Plan de Desarrollo Local, pero solo 12 de ellos figuran en planeación municipal. De la población total que habita la comuna, 67.931 personas son mujeres, lo que corresponde al 53% de la población total (Secretaría de las mujeres y Con-vivamos, 2014). Esta comuna, al igual que las zonas periféricas de la ciudad, fueron construidas y habitadas de manera irregular, o así califica dicho proceso el departamento de planeación y el gobierno local; es una comuna en la que se han dado desarrollos históricos particulares, que la convierten en un espacio en constantes conflictos.
En este contexto surge una de las tantas iniciativas de las lideresas de la comuna, la idea del Programa de Atención Integral Para las Mujeres, a tal proceso se suma el gobierno local a través de la Secretaría de las Mujeres, y la Corporación Con-vivamos instalada en el territorio.
Las necesidades contextuales y las vivencias cotidianas de las mujeres nos orillan a pensarnos propuestas alternativas que desemboquen en el mejoramiento de la calidad de vida en términos integrales. Así en el marco de este nuevo proceso las mujeres conversamos sobre nuestro contexto social y las relaciones desiguales instauradas en nuestra comuna, una de las zonas más empobrecidas de la ciudad y fuertemente golpeada por el conflicto urbano (Secretaría de las mujeres y Con-vivamos, 2014), allí en medio de todo un entramado social emergen las prácticas y costumbres patriarcales que complejizan la situación de las mujeres habitantes de esta comuna.
La importancia de retomar el proceso que propone la iniciativa del Programa de Atención Integral Para las Mujeres de la comuna 1, descansa en que su construcción fue posible gracias a la participación de 269 mujeres habitantes de la comuna, además de contar con un carácter intergeneracional; allí nos dimos a la tarea de realizar un diagnóstico de la situación de las mujeres en nuestra comuna alrededor de 5 ejes que desembocarían en la formulación de proyectos con visión de solucionar los resquebrajos que propinan las practicas sistemáticas y patriarcales a todos los ámbitos de la vida de las mujeres.
Desarrollamos a continuación los cinco ejes, con el propósito de evidenciar las situaciones de desigualdad que fueron identificadas.
Para comenzar la autonomía económica de las mujeres, debe entenderse como el proceso en el cual se alcanzan las expectativas respecto al proyecto de vida, allí se ponen en juego factores como la autonomía financiera, el acceso a la educación, el control de derechos sexuales y reproductivos. Frente a esto emergen problemáticas en las dimensiones subjetivas en tanto hay una fuerte dependencia económica, la vida se centra en el cuidado de las otras y otros (hijas, hijos, esposos), no existe un control pleno sobre las decisiones y el miedo o angustia predominan. Y respecto a lo contextual, la fuerte división sexual del trabajo, la baja escolaridad, la usencia de instituciones con oferta de empleo (Secretaría de las mujeres y Con-vivamos, 2014).
Continuando con la seguridad pública para las mujeres, es necesario comprender la importancia de que existan garantías para el goce pleno de los derechos humanos, y en ello la perspectiva de género que conlleva a una comprensión más integral del disfrute de derechos, igualdad de oportunidades, acceso a bienes y servicios. Lo anterior es conflictivo, pues las mujeres de la comuna identifican la existencia de la cultura patriarcal como la base estructural de las violencias con las mujeres, los espacios inmediatos como el barrio, la casa y la escuela se convierten en terrenos peligroso, y la exigibilidad y garantía de los derechos de las mujeres, se aleja de nuestras posibilidades (Secretaría de las mujeres y Con-vivamos, 2014).
Por su parte las violencias basadas en género responden a la permanencia en el territorio de las relaciones de opresión, subordinación e injusticia social que continúan perpetuando el poder patriarcal y la reproducción de relaciones desiguales y jerárquicas; la idea de subordinación de lo femenino en relación a lo masculino posiciona a las mujeres en una situación de riesgo y vulnerabilidad por ser mujeres. Así se visibiliza que en la comuna 1 siguen existiendo prácticas que desvalorizan lo femenino al naturalizar las violencias contra las mujeres, controlar sus cuerpos y vidas, discriminarlas, hacerlas objeto de violencia sexual, desplazarlas, revictimizarlas o hacerlas sujetas a la inoperancia de las redes de atención (Secretaría de las mujeres y Con-vivamos, 2014).
La salud mental de las mujeres evidencia el estado de bienestar en el que deberían encontrarse las mujeres de la comuna entorno a los aspectos económicos, laborales, sentimentales, sociales, físicos y personal; contrario a ello se identifican problemas causales y efectos como, mayor responsabilidad al convertirse en jefas de hogar, la constante naturalización de las violencias de género, la maternidad no deseada, la pobreza, el conflicto armado, las dobles y triples jornadas que cumplen las mujeres. La irregularidad de estos factores provoca que el estado mental de las mujeres se vea perturbado de manera diferencial (Secretaría de las mujeres y Con-vivamos, 2014).
Finalmente dentro de la participación y organización social y comunitaria, debemos comprender la idea de participar como el ejercicio de reconocimiento social y político de los derechos, para garantizar una vida digna, y la inclusión en ámbitos gubernamentales, informales y sociales. Así las mujeres emprendemos el camino de la participación para acceder a instancias de decisión y poder, para transformar nuestras condiciones de vida e ir cerrando las brechas de la inequidad. Sin embargo nos enfrentamos a obstáculos culturales, organizativos, a la misma inequidad y a la violencia; en tanto siguen prevaleciendo el dominio de lo masculino sobre las mujeres, los roles de sumisión, la rivalidad, la poca influencia para la toma de decisiones, la incipiente articulación y trabajo en red, los bajos niveles educativos, la imposibilidad de permanecer en la academia una vez accedemos, los bajos niveles de autonomía, la violencia intrafamiliar, las amenazas, desplazamientos y asesinatos de nuestras lideresas (Secretaría de las mujeres y Con-vivamos, 2014).
La situación real y concreta de las mujeres en la comuna 1 de la ciudad de Medellín no solo evidencia la permanencia de las relaciones desiguales entre hombres y mujeres que tienen su raíz en el sistema patriarcal, es decir que aun con la necesidad de hacer visible la precariedad de este sector poblacional, y el contexto en el que desarrollan su vida y acción cotidiana; es necesario comenzar a valorar, visibilizar y fortalecer los procesos de empoderamiento y acción que han emprendido las mujeres en sus territorios.
Desde esta ladera de la ciudad nos hemos organizado, haciendo lectura de nuestra situación en perspectiva de género, nos hemos desacomodado y enfrentado a todo un sistema estructural que nos ha moldeado desde diferentes ámbitos que permean nuestra existencia, la familia, la escuela, la iglesia, el trabajo.
Hoy analizamos y retomamos nuestro contexto recordando el origen del 8 de Marzo, como la conmemoración de las luchas que emprendieron mujeres trabajadoras por unas condiciones de trabajo digno. Miramos el desenlace de la historia, ponderamos lo que hemos logrado y seguimos insistiendo en lo que queda por transformarse; es por
Por Los Derechos de Las Mujeres, se posiciona como una coyuntura de movilización diversa, donde seguimos reclamando más garantías para el trabajo digno, el acceso a la educación, igual salario a igual trabajo, una repartición justa del trabajo doméstico, nos reclamamos y reivindicamos como mujeres autónomas, dignas, propositivas y cambiantes, con la claridad de que el camino es largo, y que seguiremos andando; tenemos claro que debemos seguir, porque hasta hoy nada nos ha sido dado y todo lo hemos ganado, conquistado.
PUNTO CULTURA VIVA COMUNITARIA.
BIBLIOGRAFÍA
Secretaría de las mujeres y Corporación Con-vivamos. Proyectos del programa de atención integral para las mujeres de la comuna 1-Popular. Medellín. Primera edición. 2014. Pp. 32.